Las relaciones entre los elementos que configuran la cara son fundamentales para obtener una buena armonía y un sentido estético de las proporciones. Los relieves óseos son de gran importancia en estas relaciones y en concreto los pómulos y el mentón juegan un papel primordial. Unos pómulos poco desarrollados otorgan al rostro un aspecto plano y envejecido, pero si son excesivos pueden dar lugar a un aspecto agresivo y poco elegante. Por otra parte, un mentón insuficiente distorsiona el plano facial y el contorno de la boca y además acorta la profundidad del cuello, por otro lado una barbilla demasiado pronunciada resulta bastante anestésica especialmente en la mujer. En estos casos la corrección quirúrgica mediante el uso de implante de mentón o pómulo puede ser una buena solución por si sola o en combinación con otros métodos como el Lifting o la Rinoplastia.
CIRUGIA: la intervención puede realizarse bajo anestesia local. Cuando se realiza combinada con otros procedimientos quirúrgicos, dependerá de la anestesia necesaria para los mismos.
Generalmente sólo se precisa un día de hospitalización, salvo que sea un procedimiento combinado con otras operaciones que necesiten mayor tiempo.
Para aumentar los pómulos puede usarse una prótesis de silicona que se introduce por vía bucal o por la incisión de blefaroplastia si se combina con esta técnica. No deja ninguna cicatriz visible y su realización es sencilla. Debe de colocarse sobre el hueso.
También existe la posibilidad de conseguir el aumento mediante injerto graso de la propia paciente extraída mediante liposucción e incluso existen multitud de materiales de relleno cada vez más sofisticados para conseguir aumento de pómulos sin necesidad de cirugía.
El aumento de mentón puede hacerse por los mismos procedimientos que el de los pómulos. En este caso, el implante de prótesis se hace por vía endobucal con lo cual tampoco se dejan cicatrices.
Tras el implante debe mantenerse una cuidada desinfección de la zona, especialmente si el implante se ha hecho por vía endobucal. El edema puede persistir algún tiempo, pudiendo mejorarse mediante masaje de drenaje linfático.
Además de los riegos comunes a cualquier procedimiento quirúrgico como los derivados del uso de anestesia, hemorragias e infecciones, en el caso concreto de los implantes de silicona el riesgo es el deslizamiento de alguno de los implantes provocando una asimetría.
El proceso de osificación de los huesos de la cara finaliza entre los 15 y los 17 años. El especialista debe valorar si es posible realizar la intervención.
Se puede hacer al día siguiente, pero si se ha sometido a una implantación de prótesis o a una lipoestructura, debe tener en cuenta que la zona tratada estará ligeramente inflamada durante unos 10 días.
UNIDAD DE CIRUGÍA PLÁSTICA Y MEDICINA ESTÉTICA
HOSPITAL INTERNACIONAL MEDIMAR
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